
Caminaba a mi ciudad. Lo único que podía ver en la distancia era tu cara en mi mente. Sentía el remordimiento de haber hecho lo que había hecho.
Me venían ganas de cambiar el pasado, de no haber tomado jamás esa decisión. Pero lamentablemente, el pasado es algo que no se puede cambiar, a pesar de los intentos.
¿Cómo es posible que todo lo que teníamos terminara de un segundo a otro?
En solo, un par de minutos todo lo prometido, hablado y jurado se había ido al piso. Solo un par de palabras fueron necesarias para que todo el tiempo que llevabamos amandonos se fueran a la basura.
¿Cómo puede suceder que se pierdan las palabras?
Todo se olvido, como si nada, como si nunca hubieran existido nuestros juramentos.
Y no habían pasado más de una hora desde que todo había sucedido. A esta altura me encontraba cruzando la estatua, que esta a trecientos metros de tu casa, y recordé todo textualmente:
Entré, caminé, miré y todo acabo. Tu traición fue marcada por sus besos, y mis lagrimas acabaron en tus suplicas de perdon.
